señor, señor

miércoles, 5 de febrero de 2014

TAMPOCO EL CONGRIO ES MAL AVE

Esta es una historia de anécdotas, de frases familiares sin sentido previo o de palabras heredadas. Es el cuento de una vida plagada de anecdotarios populares, como es costumbre en España. 
 
http://www.parador.es/es/paradores/parador-de-avila
Pero eran otros tiempos... Aquel transcurría en el que hoy es Parador de Ávila, antes Palacio de Piedras Albas y hogar de parte de la familia de Marisol López-Roberts. Qué curiosa la vida que te regala a personas y sus historias en el momento menos pensado...

En fin, allí se celebraban reuniones intelectuales, organizadas por el tío-abuelo de Marisol, Bernardino de Melgar y Álvarez de Abreu, Marqués de Canales y Chozas, que toda persona de postín tenía que pisar si quería ser alguien.

Y hago un inciso, pues el titulo de este marquesado me resultó divertido y pensé que era como ser Conde de Charcos y Pozos. Ya le podía haber tocado ser Marqués de Océanos y Palacios. Sin duda más acorde con estos menesteres, pero según me contaron, se trataba del responsable de la canalización y alcantarillado de Ávila y de ahí su título.

Volviendo al asunto, Bernardino decidió invitar a una persona de gran calado humano y poco fondo cultural, que se moría por dejarse ver por aquellos lares. Una vez situado en el acontecimiento social, se vio desbordado por aquellos que le rodeaban y sus conversaciones, adoptando una palabra y una frase para cualquier caso que se le presentase. Creo que estuvo ensayando... Para una intervención digna, bastaba con decir "muy notable". Quedaba bien y muy fino, sin duda. Sus oídos se cerraban con la primera palabra y sólo asentía complacientemente. El problema surgió cuando alguien decidió inmiscuirle en un diálogo de forma directa. Así que se le ocurrió soltar aquello de "tampoco el congrio es mal ave"  y se quedó tan oreado, dejando sin palabras a un grupo de insignes eruditos. 

Y alguno preguntará qué narices quiso decir. Nada. No tenía ni idea de lo que le estaban preguntando y, por lo tanto, tampoco de lo que estaba diciendo, siendo ahí donde reside la riqueza de la frase. Me pareció una forma genial de decir algo sin querer decir nada o incluso de uso y disfrute para esos momentos absurdos que te presta la vida.

Para aquellos que sigan dilucidando si el congrio es un ave, diré que no sólo no tiene alas, sino que además vive en el mar. Vamos, que es un pez. De ahí el sinsentido previo a la risa, seguido de la cordura tremenda de tal frase para ciertas ocasiones. Por eso, la que suscribe la ha adoptado. Es muy útil para esas coyunturas en las que uno desea dejar esa particular cara de circunstancias en el personal. Me resulta tremendamente divertido observar a algunos intentando descubrir su significado o sonriendo por si se trata de algo gracioso. Otros ni se enteran. La sensación de incertidumbre es enormemente satisfactoria para el que se mueve en los canales de la ironía.

Pero el contexto en el que se produce esta situación me recuerda la forma en que hoy nos pasamos la vida ansiando ser parte de algo que creemos importante, estar en el grupo supuestamente correcto o incluso saber lo que nos deparará el futuro. Nos abruma el desconocimiento, el tiempo que pasa rápido o lento, el devenir de la vida, el futuro y el pasado obviando el presente,  la vida y la muerte. Hace poco escuché en la radio a una persona la mejor definición de la ansiedad: exceso de futuro. Nos queremos adelantar, dar un paso más para descubrir lo siguiente, si mañana estaremos aquí o allá. Si pasará algo...

Esta situación se torna en especialidad médica cuando de forma habitual uno piensa que está leyendo el libro que no es, pues seguro que hay otro mejor; cuando se tiene la sensación de estar en un lugar cuando se debería estar en otro más adecuado y no se vive ni se disfruta de la vida. Decían que era como tener el cuerpo en un lugar y la mente en otro de forma constante y descontrolada. Y pensé en la ansiedad que cohabita con nosotros y se hace parte indispensable de nuestro haber. Comentaban la vida de un escritor americano, David Foster Wallace, que se suicidó tras sufrir durante más de veinte años una depresión acompañada de ansiedad. A veces van de la mano.

Hay que saber parar y mirar los detalles,  pese a que el mundo y la sociedad que nos rodea tienda a no permitirlo. Saber disfrutar de esos momentos que te ofrecen y comértelos bocado a bocado. Y ya se me ocurre otra de esas frases para la posteridad. Me contaron que un diplomático español, Fermín López-Roberts, estuvo destinado en Quito, donde una familia autóctona le servía en la casa. Pulupa preparaba para el desayuno tostadas, aunque más negras que el futuro de un obrero de la construcción en este país (perdón por el chistecillo). El primer día Pulupa preguntó si las tostadas eran del gusto del Sr. Ministro y como diplomático de pro, asintió sin decir lo que de verdad pensaba: ¡no hay quien se coma este carbón ni con mermelada!

Siendo un claro ejemplo de que la diplomacia es el arte de eludir conflictos, las tostadas seguían ennegrecidas. Por mucho que los demás le decían que no quemase las tostadas, él seguía haciéndolo -si así le gostan al Sr.Menistro-. Y así adopté otra de mis frases favoritas, cuando alguien insiste en algo que parece desde mi punto de vista incomprensible o descabellado. ¡Qué forma de practicar la impasibilidad para seguir disfrutando de al menos el café! o es que le resbalaban los asuntos de la cocina o el servicio.
 
http://www.marxist.com/historia-de-filosofia-3.htm
Pero este comportamiento me recuerda al término contrario a la ansiedad: la ataraxia. La imperturbabilidad, la serenidad de vivir sin quebranto alguno. Era la meta suprema en la filosofía griega. Significaba la serenidad del espíritu, la sujeción de las pasiones y los deseos, convirtiendo al ser humano en impasible. Pero no se trataba de no tener deseos, sino que no afectasen a la tranquilidad suprema. Algunos tildaban esta filosofía de conformista, pero a otros les recuerda al budismo.


La cuestión es que personalmente no apuesto ni por la ansiedad de querer ser otro o conocer o ver más allá, ni la imperturbabilidad, pues el estallido de la pasión es lo que lleva a amar con intensidad, a protestar por lo que uno cree injusto o a gritar cuando la felicidad te desborda. Todo en su justa medida, ¿no?  El devenir diario no nos permite reflexionar sobre la vida, sólo sucumbimos a la ansiedad del transcurrir de los días, las prisas. Cada cual supongo que tiene su filosofía de vida y no me atrevo a decir a cada uno cómo ha de ser. Lo que sí tengo claro es que en la mía hay una enorme sonrisa y todo aquel que me enseñe a reír, tendrá un hueco en ella. Y dicho esto, no significa que me dedique a filosofar sobre la vida para ser el azote hippy del estrés. También sé protestar. Pero éste no es el momento.

Volvamos a las situaciones cómicas de las que uno aprende y se sorprende. En pleno conflicto en Sudáfrica por la llamada Guerra de los Bóer, se organizó una reunión en la Embajada de Washington, a la que asistió la afable María de los Ángeles Muguiro y Beruete, 3ª Marquesa de Torrehermosa, con su esposo, Mauricio López-Roberts y Terry


http://members.tripod.com/jans_chile.cl/boers.htm
Un holandés de aquellos implicados en la guerra, de nombre Danvila, sacó a bailar a la marquesa. Queriendo la Sra. Marquesa entablar una conversación, pues el silencio a veces turba y se hace extraño, le preguntó a Danvila acerca la situación en Sudáfrica: 

-¿Ha visto usted Danvila la merienda de negros que hay en Sudáfrica?

Nadie me ha sabido explicar la cara del holandés ante la pregunta, pero el esposo, que siempre andaba cerca, le comentó en un susurro:  

-Cállate Ángeles que éste es uno de los negros que está merendando

Uno no deja de repetir lo importante que es saber callarse a tiempo o no hablar si no hay nada que decir. A veces un silencio es más adecuado que un comentario desafortunado, pues aquellos que no son intencionados molestan. Incomodan y hacen buscar temas de conversación que en ocasiones se tornan absurdos o tienen un tiempo tan limitado, que casi es peor el remedio que la enfermedad. Véanse los ejemplos:

-Hace mucho frío y dicen que va a bajar más la temperatura -la conversación termina con un "eso dicen" o un suspiro.
-Parece que va a llover -y el silencio o un asentir tímido sucede a la frase.
-Tampoco el congrio es mal ave -esto descoloca.

La última experiencia que recuerdo al respecto tiene que ver con la gastronomía y las recetas. Si no hay nada que decir, lo mejor en España es hablar de comida. Lo bien que se come en Galicia, las tortillas rellenas que probé en Bilbao, el arroz caldoso que tomé un día en el restaurante "Pepito La Flor" de Gandía, el pan tumaca en Barcelona o con tomate y aceite de oliva extra virgen (variedad picual) en Baeza. El caso es hablar y si es de comida hay mucho que decir.

Un día, estando la Marquesa de Piedras Albas acompañada de su antigua cocinera, recordó lo ricas que le salían las cabezas de cordero:

-Me tiene usted que dar la receta- dijo la Marquesa.
-Es muy fácil, Señora, pone usted la sartén con el aceite bien rusiente, bien rusiente, bien rusiente, mete usted la cabeza y suelta un ajo- aseveró la cocinera.
-No me extraña,  yo soltaría hasta blasfemias

La cocina da mucho juego para mi anecdotario personal, pues tenemos nombres muy variopintos para nombrar según qué tipo de comida. En mi casa, de toda la vida hemos tomado gavilanes en vez de garbanzos, maero en lugar de fuet o pelotas si eran albóndigas. Sí, pelotas. Las tiene el nombre, sí. Y también las tiene la forma en la que en la familia de mi marido, se compraba una "bullota" en la farmacia, pues de toda la vida así se había llamado en su casa. Se trataba de una palabra que recogieron del francés, bouillote, y la transformaron al español quien sabe porqué razón. Os puedo asegurar que a la framacéutica española le sorprendió enormemente la franca aseveración:

- ¡Pues qué va a ser: una bolsa de agua caliente! Bullota.

Como es asombrosa la forma en que pueden llegar a describir a una persona sin detalle, porque verdaderamente no lo tiene:

-¿Cómo es el novio de la chiquilla? Tengo mucha curiosidad.
-Pues mire es así... con gorra. 

Vamos un personaje del que poco hay que decir. De esos con gorra hay muchos, como aquellos que pasan la vida como maletas. Y es que en aquellos tiempos las cosas eran de otra forma y lo afirmo con anhelo y sin él, pues hay determinados momentos que uno quiere que vuelvan para estar presente y otros que no los querría ver ni en pintura, pero todo con humor, por favor.

Es una pena que no se puedan escribir los suspiros, porque es hora de lanzar al aire uno de ellos, como aquellos que conmemoran momentos para recordar. Y dicho esto, me he acordado de la última frase para la posteridad: -Suspiráis, Marquesa- y dijo -no todavía me quedo un ratito. Bueno, llegando al fin de este anecdotario, más que suspirar, me piro. Señor, señor...

Nota: Debajo de cada foto está el enlace que marcaba en la búsqueda, lo que no quiere decir que haya investigado en cada una de sus páginas.

viernes, 3 de enero de 2014

INVICTUS

Invicto es aquel siempre victorioso. Aquella persona que nunca ha sido vencida. Pero en esa palabra no va adherida la batalla, la guerra o el conflicto en el más estricto sentido. Más bien se refiere a aquellos que pese a las adversidades, han sabido mantener su dignidad, su fuerza y han vencido a las argucias nocivas del destino.

Mis últimas lecturas han tenido mucho que ver con la historia del holocausto judío y la vida en las cárceles. Ambos son ejemplos de supervivencia en circunstancias carentes de libertad y extremas, a las que no me he visto avocada, por suerte. Digo esto porque en ciertos casos la casualidad, el infortunio o la providencia, según sus protagonistas, pudieron ser motivo de tener que atravesar determinadas situaciones. Los testimonios de aquellos que las han sufrido, me han ayudado a comprender algunas actitudes, a sopesar la forma de encarar ciertos asuntos y a que el perdón te ayuda a continuar sin una losa a la espalda. 

La vida es una constante lucha por la supervivencia, por la conquista del éxito, contra los designios que te impiden cumplir tu meta, por la búsqueda de ese sentido que te hace continuar pese a las desventuras. Para unos es una labor de mantenimiento de lo conseguido, para otros una ferviente batalla por llegar al objetivo deseado y otros pasan su vida como maletas, yendo de un lado a otro sin más matices. Hay millones de formas de vivir. Cada ser humano aplica un sentido a su vida.

Últimamente nos rodeamos de quejas, reclamaciones, ruido distorsionado por aquello que nos pertenecía y nos han quitado. Griterío social que contrasta con esos que conservan más o menos lo que tenían y temen alzar su voz por si aquello les convierte en parte del otro grupo. He oído muchas veces eso de no nos podemos quejar porque aún tenemos trabajo o vivimos por encima de nuestras posibilidades y ahora debemos volver al lugar al que pertenecíamos (no estoy en absoluto de acuerdo con esta apreciación generalista). He escuchado en infinidad de ocasiones eso de pobre gente, ganaban demasiado o tú no puedes opinar porque tu situación es privilegiada.

A mi modo de ver uno tiene todo el derecho del mundo a quejarse de lo que le apetezca, ejercer su libertad de expresión, que tiene su límite en el respeto hacia el que tienes al lado, y a defender unos ideales, independientemente de tu estatus social. Gritar por lo que piensas es injusto, libera tensiones, te ayuda a conocer otras historias y a situar la tuya propia.

Entre toda esta amalgama de opiniones,  hay historias reales y emociones vivas. Ejemplos de lucha y de motivación. Pero no se trata de empezar el año ahondando en las desgracias ajenas, sino determinar la actitud que te hace superarlo.

En toda desgracia, sea de la índole que sea, puede que haya unas fases por las que se pasa, dependiendo de cada situación. Creo que la primera es la de absoluta incredulidad y shock; la segunda consiste en asumir los hechos y todo lo que conlleva; la tercera crea el mecanismo para superarlos y la cuarta consiste en vivir con ello. Aquel que consigue coexistir con su destino, sea cual fuere, de forma digna y desafiando la desazón, es invicto. Y de alguna forma tenemos que encontrar la forma de sobrevivir y de encontrar nuestro sentido en la vida. Aquellos que han pasado por situaciones indescriptibles, han encontrado la forma de no perder de vista la meta y la lucha, ayudados también por el espíritu de colaboración y de pugna de los que le rodeaban.

El otro día una persona me dijo que pedir era arrastrarse. Yo creo que la forma en que solicitas ayuda es lo que dignifica la situación. No se es más o menos persona por necesitar protección y subsidio de los demás o no haberlo requerido nunca. El ser mediocre es aquel que sólo se tiene en cuenta asimismo y marca su objetivo corriendo hacia un camino que despejará de la forma que sea, para alcanzar un objeto que, en mi opinión, siempre se quedará corto. Su montaña nunca tendrá cima o cada vez estará más alta, de manera que nunca verá la cumbre. Su sentido de la vida se disipará y sólo vivirá para alcanzar lo inalcanzable. Me niego a pensar que estamos en este mundo para ser mediocres.

Nelson Mandela llevaba consigo en la prisión de Robben Island un poema que supongo le inspiró para continuar adelante y creo que le ayudó para no olvidar su sentido de vida:

Más allá de la noche que me cubre,
negra como el abismo insondable,
agradezco a los dioses, si es que existen,
por mi alma inconquistable.
Caído en las garras de la circunstancia
nadie me vio llorar ni pestañear.
Bajo los golpes del destino
mi cabeza está ensangrentada, pero erguida.
Más allá de este lugar de ira y llantos,
frecuenta el horror de la sombra,
aun así la amenaza de los años
me encuentra y me encontrará sin miedo.
No importa cuán estrecho sea el portal,
cuán cargada de castigos la sentencia,
soy el maestro de mi destino:
soy el capitán de mi alma.

El poema es del escritor británico, William Ernest Henley, que lo escribió en 1875 desde una cama de hospital. A pesar de las adversidades, del dolor, de la injusticia o de las circunstancias a las que se vea uno avocado, siempre has de ser el dueño de tu destino. Las situaciones desfavorables no deben tomar las riendas de tu vida. Según el psicoterapeuta Viktor Frankl, <<la primera fuerza motivante del hombre es la lucha por encontrarle un sentido a su propia vida.>> El ser humano necesita algo por lo que vivir.

En la película que lleva el título de Invictus (por dicho poema), cuenta cómo Mandela se lo entrega en un papel al capitán del equipo de rugby de la selección sudafricana para motivarle a ganar el título, con el fin de dejar de ser blancos y negros y empezar a ser sudafricanos. En realidad, Nelson Mandela entregó un trozo de un discurso que Theodore Roosvelt pronunció en París el 23 de Abril de 1910. El texto, "Man on the moon", también se refiere a la lucha contra las adversidades y la supervivencia:

“No importan las críticas; ni aquellos que muestran las carencias de los hombres, o en qué ocasiones aquellos que hicieron algo podrían haberlo hecho mejor. El reconocimiento pertenece a las personas que se encuentran en la arena, con los rostros manchados de polvo, sudor y sangre; aquellos que perseveran con valentía; aquellos que yerran, que dan un traspié tras otro, ya que no hay ninguna victoria sin tropiezo, esfuerzo sin error ni defecto. Aquellos que realmente se empeñan en lograr su cometido; quienes conocen el entusiasmo, la devoción; aquellos que se entregan a una noble causa; quienes en el mejor de los casos encuentran al final el triunfo inherente al logro grandioso; y que en el peor de los casos, si fracasan, al menos caerán con la frente bien en alto, de manera que su lugar jamás estará entre aquellas almas que, frías y tímidas, no conocen ni victoria ni fracaso”.

Para mí, ambos textos están cargados de valor. Supongo que tienen razón aquellos que esgrimen que sólo se gana cuando se está dispuesto a perder. Pero seguro que cada cual tiene su poema, la motivación, el sentido de la vida que le hace continuar frente a las adversidades. Y es mi deseo particular: ser invictus. Hoy muchos inquebrantables ya no están, pero sí les recordamos como ejemplos de vida, con sus defectos, sus errores y aquellas decisiones incorrectas que tomaron, porque lucharon y vivieron con dignidad e hicieron que este mundo fuera mejor. Para aquellos invictus y a los que hay y que aún nos queda por descubrir...

lunes, 2 de diciembre de 2013

ES CUESTIÓN DE EDUCACIÓN


Hace un tiempo fui al teatro para ver una obra "Escriba su nombre aquí" en la Sala Triángulo y me hizo pensar en la reducción a la que se ve abocado el ser humano en una sociedad donde, para unos eres un número de la Seguridad Social o de un Documento Nacional de Identidad y para otros una persona con nombre raro o una nacionalidad determinada. Si eres español, todos sabemos a grandes rasgos tu perfil, al igual que tus rasgos y personalidad quedan perfectamente definidos si naces en Estados Unidos, en Alemania o en China. Por supuesto, todos sabemos que llamarte de una determinada forma te dota de mucha personalidad o más bien poca, que ser alto favorece tu contratación laboral o ser rubia y llamarte Jennifer te aporta unas características muy particulares.

En fin, vivimos en una sociedad donde eres un nombre, varios números y una nacionalidad. No se permite la descoordinación, porque ya estás definido por muchas cosas. Se conoce a pies juntillas que hay que tener mentalidad alemana para ciertos asuntos, en época de crisis es muy útil haber nacido en Cataluña y para ser conciso o llegar a tiempo, sin duda los británicos.

¡Qué cantidad de prejuicios asimilamos a lo largo de nuestra vida! Y qué poco significamos en nuestro mundo, porque a veces sólo somos números y como mucho gente rara.

Tanto que me he reído en esta obra por ver reflejada una verdad con la lupa de la ironía y ahora me veo meditando sobre el significado de lo que somos y lo que nos valoramos como personas... Y más aún, al día siguiente me convierto en mi propio centro de crítica al evaluar una opinión sobre la actual ley de educación o Ley Wert, basándome en los prejuicios que tanto intento esquivar.

La frase de eres lo que lees, no me satisface en absoluto. Quiero creer que nuestra mente va más allá y no cree que todo lo que dicen los medios de comunicación es verdad y eso que estudié periodismo. En realidad la verdad a medias de todos ellos, sumada a tu propio criterio, suele dar buenos resultados y me quedo con una frase de Jordi Évole: “Periodismo es publicar algo que alguien no quiere que se publique. Lo demás son relaciones públicas.” Supongo que relaciones públicas con un determinado partido político o sus afiliados. Al fin y al cabo de nuevo, todos sabemos qué periódico debe leer uno o cuál radio escuchar si se es de una determinada ideología, porque el resto son retorcidas verdades para contar lo que un director de periódico cree.

La verdad es un ente desnudo. Algunos la visten con un orden dando más importancia a unos determinados criterios. Esos son los periodistas de información. Otros la visten con sus mejores galas/palabras y tiñen su pelo con valoraciones subjetivas. A estos los llamo periodistas de opinión. Una mayoría sin cuantificar, la disfrazan de la garterana para que parezca lo que ellos piensan. Estos son los periodistas de ideología. Y una minoría la encuentran preciosa desnuda y tratan de contarla a través de las voces de sus protagonistas, para que la sociedad saque sus propias conclusiones. Ellos son periodistas sociales.

No trato de discernir cuál es el mejor periodismo, sólo pretendo que seamos conscientes de lo que leemos y sepamos obtener de ello nuestro propio criterio. Vestir a la criatura de la forma que consideremos, pues la verdad, al igual que la justicia, se interpreta.

Y dicho esto, vayamos al prejuicio en el que caí aquel conflictivo sábado. Escuché decir que con la Ley Wert si quieres estudiar tienes que aprobar y eso está muy bien. Y ya son varias personas las que me dicen tal aseveración cargada de una razón tan contundente, que no hay forma de modificar ese criterio. Como tampoco entienden muy bien las manifestaciones de los estudiantes, pues aseguran que tratan de que se les pague la educación haciendo el vago. Y claro, mi carácter y yo saltamos a la vez. Tratándose de un lector habitual de cierto periódico, enseguida dije que esa era una tergiversación de la verdad promocionada por dicho medio. Pero reconozco que no está bien dicho.

Como decía, hubo una persona que me dio una lección. Tú tienes tu opinión y yo tengo la mía. No trates de convencerme de algo contrario a mi criterio, pues discutiremos pero no llegaremos a convencernos mutuamente. Y tenía razón. De momento no hay nadie que haya podido convencerme de que la Ley Wert es buena, como tampoco que es conveniente aprobar una ley en educación sin consenso suficiente para que venga otro partido a gobernar y de nuevo la cambie. Todas estas idas y venidas suponen un gasto para el Estado y los españoles, que no deberíamos asumir como correcto, además de la confusión que creas en el alumnado. Desde luego, lejos de mejorar nuestro balance educativo con Europa, lo empeora sustancialmente.

Para intentar aclarar un poco las razones de las protestas estudiantiles y que no se les vea como una panda de vagos sino como personas preocupadas por su futuro, quiero ahondar en varios puntos con ejemplos:

1.- La Universidad: Subida de tasas y modificación de becas - <<La Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid aprueba un aumento de las tasas universitarias de entre el 20 y el 27 %. Esta subida se une a la del año anterior. En dos cursos, los precios de la matrícula en la Universidad pública madrileña se han encarecido una media del 65,6 %.>> El estudiar dependerá de si tienes dinero o no, independientemente de las becas de las que luego hablaré.

Además, si suspendes en alguna asignatura y tienes que volverte a matricular, las universidades pueden ir subiendo los precios, dependiendo si te has rematriculado dos, tres o cuatro veces en dicha asignatura.

De esta forma, sólo se permite tener un mal día, estar enfermo o no haber podido estudiar lo suficiente por cualquier justificación motivada, a los que tengan dinero. Si perteneces a una familia con pocos recursos, tu única opción es aprobar, pues no podrás matricularte de nuevo en esa asignatura si no puedes pagarla. Debe ser absolutamente delicioso estudiar bajo esta presión económica. Los estudiantes con dinero pueden permitirse fallar, sin que resulte una falta pues no dudo que tengan en su conciencia el dinero que cuesta estudiar.

Asimismo, las Universidades en Madrid tienen la potestad de seleccionar el precio que más les convenga. <<La Consejería de Educación de la Comunidad aprueba el máximo, pero los centros tienen libertad para asumir un precio más bajo>> De esta forma, dependerá de la universidad que selecciones el pagar más o menos. Un sistema justo y adecuado para una sociedad en crisis.

Para obtener una beca los alumnos deberán obtener una media de un 5,5 y un 6,5 para recibir alguna ayuda económica directa, para desplazamientos o residencias, por ejemplo. Hay que tener en cuenta que muchos estudiantes o una inmensa mayoría, deben desplazarse para estudiar o incluso deben hacerlo fuera de la población donde viven. Además, <<El Ministerio exigirá a los alumnos aprobar el 100% de los créditos matriculados (el 85% en enseñanzas técnicas) para poder renovar la beca.>>

En Extremadura, por ejemplo, hay una universidad pública con cuatro campus en Badajoz, Cáceres, Mérida y Plasencia. Dependiendo de la carrera que quieras estudiar, debes dirigirte a un Campus u otro. Si eres de Santiago de Alcántara y quieres estudiar Ingeniería Industrial, tienes que desplazarte diariamente a Badajoz o buscar una residencia allí. En caso de tener escasos recursos, debes tener en cuenta a una tierna edad que tu nota media debe ser de un 6,5 para poder desplazarte a cualquier universidad pública, sin necesidad de pensar en la carrera que quieras hacer. El mismo caso para poblaciones que se encuentren en comunidades tan extensas como Andalucía, donde hay diez universidades públicas o en Cataluña con ocho. Si no has nacido en una familia con recursos y además no has sido un buen estudiante en el colegio, pero tienes un sueño o meta profesional, puede que no puedas cumplirla porque el estado ha decidido que tu trayectoria escolar no ha tenido el sello de la excelencia. Los considerados malos estudiantes, tangan las razones que tengan para haberlo sido, tendrán muy difícil el acceso a la universidad, aunque les den la vía de la Formación Profesional. La cuestión es que no tendrán el derecho de elegir.

Quizás algunos piensen que tendremos mejores resultados en la evaluación europea si fomentamos la competitividad y premiamos a los buenos estudiantes, pero también estaremos creando una alta tasa de personal cualificado para labores que no desean desarrollar. Es decir, un grupo de personas sin recursos frustrados.

Este sistema no lo entiendo. Las becas deberían concederse a personas sin recursos (el sistema para demostrarlo hay que modificarlo), ya que conllevan la posibilidad de estudiar si no tienes medios. Los estudiantes con escaso dinero tienen derecho a que se les dé una oportunidad de tener un futuro igual de prometedor que el resto. Hay que pensar en la cantidad de personas que tuvieron malas notas en el colegio y luego acabaron siendo parte de la historia por sus descubrimientos o excelentes empresarios. Eso no significa dar carta blanca a nadie, sino elaborar un sistema adecuado que ayude a las personas que más lo necesiten y tengan verdaderos deseos de estudiar.

2.- El Colegio: reválidas, religión católica obligada y autonomía de los centros - La Ley establece el sistema de reválidas al final de cada etapa, de manera que las dos últimas serán al final de la ESO y al término del bachillerato. La nota media de ambas será de un 70% la calificación obtenida para la primera y un 30% la reválida y para la segunda un 60% a 40%. Lo más interesante se reelegirá a los directores de los centros en función del trabajo realizado en el que se incluirán los resultados de las reválidas. En mi opinión pasa de haber un interés real en que los alumnos aprendan y lo hagan bien a jugarse el puesto si tus alumnos no obtienen el resultado esperado y además crea competencia de notas o porcentajes de superación entre los centros. No veo por ninguna parte que se mejore el sistema de esta forma. Más bien creará colegios y alumnos de primera y segunda categoría.

De nuevo me viene a la cabeza la obra de teatro que mencioné al principio. Relegando a los alumnos a pertenecer a un grupo, a un número o a otro. No me parece que se esté creando un sistema equitativo con igualdad de oportunidades.

La religión católica como asignatura obligatoria ha sido otro epicentro de discordia, pero de este tema, sus consecuencias y los gastos que ocasiona al estado aconfesional, ya hablé en la entrada "La locura de la tolerancia: religión y estado".

El tercer factor a tener en cuenta es la pérdida de funciones del consejo escolar, formado por padres, alumnos y profesores, para dejar más poder a los directores. Me parece interesante remarcar lo importante que era que las personas que pagan la enseñanza, las que la reciben y aquellas que la imparten, colaboren en las decisiones que les afectan y les preocupan. Para mí siempre fue la máxima expresión de la democracia, pero parece que nos acercamos más a un sistema dictatorial, donde una sola persona representa el máximo poder. Como si tuviera mayoría absoluta para hacer y deshacer a su antojo y sin tener en cuenta a su prole. Me suena...Pero no trato de criminalizar a los directores de colegio, sólo el sistema que no permite una amplia participación de los actores del mismo.

También quisiera hacer una mención a la llamada "flexibilización de trayectorias", con la que tratan de definir la separación de formaciones acorde con las notas. A este gobierno se le da escandalosamente bien el uso de eufemismos (véase la entrada "La política de los eufemismos").

Según indica la LOMCE <<el cuarto curso de la ESO tendrá un carácter orientador y se podrá cursar para la iniciación al Bachillerato (enseñanzas académicas) o a la Formación Profesional (enseñanzas aplicadas)". El adelantar a los 14 años la toma de decisión del alumno sobre si su futuro será la FP o la  formación universitaria, no me parece que ayude a los estudiantes a labrarse un futuro mejor. A esas edades pocos tienen claro lo que quieren hacer y seguramente las familias con pocos recursos, optarán por la FP, hasta que ésta empiece a pagarse con un alto precio por la demanda que tendrá. Esto último es una apreciación personal. 

Finalmente, Wert nos deslumbró con su falta de sentido común en las becas Erasmus. Pese a que todos hablan de su alto coeficiente intelectual, dato que no me atrevo a rebatir, quisiera ahondar en la fallida relación que tiene el ministro entre la tan mencionada inteligencia y el sentido común. Recortando, se le fue la tijera y cortó los fondos a los estudiantes que ya estaban fuera cursando sus estudios. Hasta Bruselas tildó sus argumentos de "basura", asegurando que los fondos para dichas becas incluso aumentarían un 4% para 2014. Tanta fue la polémica, que pese a que le costó rectificar, por fin dio su brazo a torcer, asegurando que se había tratado de un error. Como otros muchos a los que no ha dado ese nombre...

Y de toda esta amalgama de decisiones sobre lo que debe ser la enseñanza pública y los recortes, me quedo con el criterio de Soledad Gallego-Díaz. El Ministro Wert debería recapacitar sobre si su ministerio debe basarse en los criterios del correspondiente a Montoro o basar sus decisiones en la importancia de la educación y la investigación, criterios sobre los que se asienta el crecimiento de cualquier país. Si realmente fuese Ministro de Educación, abogaría por defender el último céntimo destinado a su ministerio y no agachar la cabeza preparando una ley de recortes para adecuarla a los criterios del Ministerio de Hacienda. Quizás así se convertiría en un ministro controvertido para su presidente, por defender los intereses de los estudiantes por encima de otros criterios.

Desde luego, una ley aprobada por un solo partido y que carga con la promesa firmada del resto de grupos para derogarla en cuanto sea posible, no es buena. Una ley formada, redactada y aprobada sin tener en cuenta nadie, no puede ser justa. Una ley desprovista de consenso y de diálogo, no va a ser democrática.

La educación necesita una reforma, pero teniendo en cuenta a todos los actores que intervienen en la misma y consensuando los términos entre partidos. Aquí no hay debate, ni diálogo. 7 reformas educativas en 38 años de democracia no parece sensato. Señor, señor...