Había una vez un chico que no soñaba con ser abogado, un hombre que nunca
pensó en estudiar ni trabajar en alguna empresa y una niña que jamás quiso
estudiar con sus propios libros. Y esto no es un cuento. Hay personas que no
pueden soñar, pensar en estudiar o tener cosas tan básicas como libros de texto en el colegio,
porque no pueden permitírselo. No hay un caso, hay infinidad de ellos. Es una
realidad que algunos llaman demagogia y otros asumen como daños colaterales de
la crisis, como si esto fuera un problema de definición o una guerra.
Este país está anclado a una democracia joven y hasta pueril, que se mueve por
herencias de ideologías o votos. Una política que aguanta y sostiene la mentira
como si fuera parte de ella misma y unos ciudadanos que siguen pensando que más
vale lo malo conocido que lo bueno por conocer. Los mismos que me preguntan a
quien van a votar si no es al PP o al PSOE.
Me pregunto a cuantas personas conozco que al cumplir los 18 años, sus
padres les instaron a buscar una ideología, a estudiar los programas políticos
o a entender el sistema electoral. Y me abruma el vacío completo y al preguntar
al resto, la respuesta es tremendamente devastadora. Vivimos en un país cuyo
voto mayoritario es heredado de padres a hijos. En algunos casos, ha ido
rebotando entre dos siglas durante años. Algunos me han preguntado ¿qué otros
partidos hay?
Navegando por internet, descubres que en 2008 se presentaron a las elecciones 99 partidos políticos,
pero en 2011 había 3.951 partidos políticos inscritos en el
Ministerio del Interior, entiendo que fruto de la falta de empatía que existe
en este medio. Por supuesto, algunos son sorprendentes, por llamarlo de alguna
forma, como el Partido Pirata o el Partido del Karma Democrático, pero hay un
mundo después del bipartidismo. Quizás sería un ejercicio interesante y del
todo democrático, que dediquemos un poco de nuestro tiempo a analizar diversos
partidos, que nos ayuden a focalizar mejor nuestra ideología y pase de ser
heredada a ser propia.
Como decía, la democracia es así llamada a la intervención del pueblo en el
gobierno de un país. El problema es que se vota, se da una amplia mayoría a un
proyecto que luego no se cumple. Los políticos y algunos medios lo llaman
desafección de los ciudadanos hacia la política, pero yo creo que se equivocan
y más bien es al revés. Son los políticos los que están faltos de afecto a la
ciudadanía y sus problemas mundanos. Las elecciones sirven para ganar el poder
y éste se consigue gracias a unos asesores que te dicen lo que la gente quiere
oír en cada momento. Después tienes cuatro años para cumplirlo o no y no hay
problema, porque cuando termine la legislatura tendrás tu sueldo nescafé por el
resto de tu vida y si te lo has montado bien, uno, dos o tres sueldos más de la
empresa privada de turno a la que hayas favorecido o a la que le interese tener
tu imagen a la venta.
Como decía, este sistema crea una falta de empatía hacia los ciudadanos y sus problemas
diarios. No hay herramientas para castigar suficientemente a aquellos que
vulneran sus promesas o desechan su palabra como si fuera rastrojo. Y de nuevo,
las personas castigan al mentiroso o al mal gestor con el voto hacia su enemigo
más acérrimo. Y así van pasando los años, con el testigo de mano en mano entre
uno y otro. Para ser más didácticos, es como si el papá preguntase al hijo
después de una negación: ¿a quién quieres más a papá o a mamá? y el hijo por
despecho, elige al contrario.
Esta situación provoca frustración, desasosiego y falta de conciencia
democrática, de manera que, como todos dicen lo mismo, va a dar igual. Así que
insto a investigar otros partidos políticos no para castigar, sino para querer
mejorar y formar parte de un país que quiere soñar.
Pero volvamos a la política. He sacado en conclusión que normalmente
cualquier gobierno determina las peores medidas durante los primeros años de su
mandato y se dedica a cumplir algunos puntos de su programa en el último año,
para favorecer las elecciones venideras, como si fuera el caramelito que das al
niño de refuerzo positivo. De nuevo somos criaturas manipulables y dependiendo
del periódico que leas, te venden una conclusión u otra, de manera que a veces,
el sentido común se pierde en el camino.
Luego existen excepciones muy honrosas de personas que se quejan y
manifiestan por lo que creen y lo llamamos marea blanca, verde, negra y la que
está en contra de la precariedad laboral, que no tiene color porque no se puede
manifestar porque trabaja. Si aquí se manifiestan los que están en paro,
alguien dice en algún debate que se trata de unos vagos o vagabundos que no
tienen otra cosa mejor que hacer y hay gente que se lo cree.
La ilusión surge cuando la marea blanca acude a los tribunales en busca de
la protección de la sanidad pública, porque como dicen que el poder judicial es
independiente del político, podemos ganar esa batalla. Pero luego nos enteramos
que hay alguien que quiere agrupar todos los recursos para tomar una única
decisión final, que resulta que es familiar de una consejera del gobierno de Extremadura y
además es candidato al CGPJ (Consejo General del Poder Judicial), cargo que
curiosamente otorga el PP, partido en el Gobierno. Y esto se convierte en un
culebrón, donde los demandados dicen estar tranquilos y los demandantes afirman
con una sonrisa algo forzada que confían en la justicia. Verán, mientras la
justicia esté ligada al poder político, no veo atisbo de independencia. Pero
dejemos que este asunto siga su curso.
Entre marea y marea, continuamos con los desahucios, las preferentes y los
casos de personas buscando en la basura para dar de comer a sus hijos, mientras
los diputados y diputadas debaten en el Congreso cuestiones de orden mayor y
que afectan a los ciudadanos con una tablet y un teléfono de manzanita, bajo
la cúpula de un edificio en reformas, porque se han encontrado pilares
carcomidos. Curiosa e irónica providencia del destino, pues muchos ciudadanos
tienen sus pilares de familia en el mismo estado sin posibilidad de
reforma.
Alguno que otro dirá que ya estamos con la misma cantinela, pero es que no
terminamos de interiorizar que Europa pide bajar nuestro déficit para continuar
financiándonos y se está consiguiendo a base de recortar derechos sociales sin
tocar otras partidas. Y me lo creería, si no fuera porque me informo en muchos
medios de distinto calado y ves que muchos economistas hablan de otras
alternativas para llegar a un resultado satisfactorio.
El sistema actual no funciona, pero debemos modificarlo para que todos
podamos sostener unos recursos adecuados para los más desfavorecidos, creando
un país solidario. No podemos dejar a los inmigrantes que han sostenido parte
del sistema sin sanidad, a niños sin recursos que no tienen libros o becas de
comedor y convertirnos en un país competitivo bajando salarios y subiendo
impuestos para poder ponernos a la altura de China. Somos España y yo quiero un
país diferente.
En fin, busco partido político que me devuelva un país que quiera soñar. Señor, señor...
señor, señor
lunes, 21 de octubre de 2013
lunes, 16 de septiembre de 2013
LA LOCURA DE LA TOLERANCIA: RELIGIÓN Y ESTADO
Que una determinada religión sea una cuestión de Estado y que forme parte de la educación de un país, en mi opinión es un hecho tremendamente desatinado. Siendo un tema tan espinoso y sensible para una parte de la población española, procuraré ser lo más considerada posible, sin entrar en la ética que tanto promulga la religión católica de respeto y tolerancia con el prójimo, pues creo que son valores que se aprenden socialmente, sea de la ideología que sea el entorno que te rodee.
He conocido personas malvadas, jactándose de ser buenos cristianos, sobre todo los domingos, y excelentes seres humanos procedentes de culturas y religiones diferentes. Durante años hemos escuchado el mensaje falso y nocivo sobre un enemigo del mundo occidental encubierto con la capa del islam. Parece que la religión se convierte en un motivo de guerra encubierto. En mi opinión ha sido EEUU y más abruptamente el Sr. George W. Bush, quien ha organizado este mal llamado choque de civilizaciones en beneficio económico propio, por el petróleo, claro. Así uno puede llegar a la conclusión de que la estrategia del miedo basada en la inseguridad de que otras culturas o religiones te pueden destruir o mejor, pueden devastar a tu familia, conduce a guerras innecesarias y al estrago de aquellos que se encuentran en medio de una polémica que ni han creado ni quieren ni entienden. Luego la religión no es buena para la política y no es cabal hacerla partícipe del crecimiento de un Estado que debería ser libre en todas sus dimensiones.
Pero de la política del miedo y sus ventajas para unos pocos con visión imperialista, podría hablar en otra entrega. Lo que es España o debería ser según la Constitución española es de lo que quiero tratar. Algunos aseveran que España es laica y, por lo tanto, independiente de cualquier confesión u organización religiosa. Esto quiere decir que las autoridades políticas no se deben adherir públicamente a ninguna religión. Sin duda es la opción más independiente y que no acepta dudas al respecto. Quizás sea la versión a la que tenemos que intentar llegar, aunque creo que no se acomoda a la realidad actual.
Personalmente opto por pensar que España es aconfesional, es decir, que el Estado no pertenece a ninguna confesión religiosa. Como he comentado antes, esto no quiere decir que sea la mejor opción, sino que es la que más se ajustaría a una actualidad que poco a poco voy viendo borrosa. La Constitución española se basa en la neutralidad del Estado, pero permite o fomenta la colaboración con las diferentes confesiones religiosas para que puedan desarrollar sus actividades de forma libre.
Quizás ahora sea algo radical el concepto laicista, pues algunos expertos opinan que entraría en contradicción con el artículo 16.3 de la Constitución española que asegura la libertad de religión. Esto ya implica el reconocimiento de una o varias religiones en el Estado, lo cual sería discordante con el laicismo al permitir la neutralidad pero no la indiferencia total.
La igualdad y no discriminación en función del sexo o la religión, también nos da una idea del peso que tiene en el Estado. El laicismo no puede contemplar discriminaciones sobre un concepto que en sí misma no adopta.
Por otra parte, en el artículo XXVII del acuerdo entre la Santa Sede Apostólica y el Estado Español indica que <<los planes educativos en los niveles de Educación Preescolar, de Educación General Básica (EGB) y de Bachillerato Unificado Polivalente (BUP) y Grados de Formación Profesional correspondientes a los alumnos de las mismas edades, incluirán la enseñanza de la religión católica en todos los Centros de Educación, en condiciones equiparables a las demás disciplinas fundamentales>> Esta aseveración no revela un Estado aconfesional ni por supuesto laico. Si bien es cierto que asegura no tener carácter obligatorio, sí se equipara con el resto de asignaturas, por lo que está obligando al sistema educativo a crear una asignatura "neutral" para quienes no quieran recibirla. Se manifiesta el derecho a recibir educación católica con medios públicos u otra materia que se modifica con cada gobierno de turno o se crea de la nada.
De cualquier forma, lo importante es que el Estado debe garantizar el derecho a la educación estableciendo unos medios de control de calidad en aquellos centros dependientes de él. Lo que no puede pretender es ofrecer garantías educativas para una determinada confesión religiosa, pues anularía el preciado estatus de neutralidad. Además, no es comprensible hacer pagar a todos los españoles la educación religiosa de los que quieran tenerla y los que optan por no compartirla. Tampoco es viable asumir esos costes cuando el actual gobierno está argumentando recortes educativos por falta de medios económicos.
Para aderezar esta aseveración, se cree que <<el Estado aporta 500 millones de euros para pagar los sueldos de 33.440 profesores de religión, más 17 millones de euros para los sueldos de capellanes en cuarteles, hospitales y cárceles. A esto hay que añadir las indemnizaciones que ha tenido que abonar el Ministerio a los catequistas, en respuesta a sus reclamaciones>>
No queriendo hacer demagogia, la realidad es que si no hay presupuesto para favorecer las mejoras necesarias en la educación y desarrollarla en los conceptos educativos básicos, no veo porqué sí existen medios para una asignatura no obligatoria. No hay dinero para reforzar la labor del profesorado en matemáticas o lengua, pero sí para contratar los profesores que nos indique la Iglesia católica como apropiados para tal efecto. Como he comentado antes, existe un tratado firmado que habla sobre la necesidad de desarrollar y educar en dicha fe, pero también se dice que en un periodo de tres años, la financiación de la Iglesia católica se haga voluntariamente en la declaración de la renta de personas físicas y hoy en día, hay una partida <<en concepto de su actividad asistencial, labor docente y conservación del patrimonio histórico-artístico>> que parte del Estado.
Esta cantidad es independiente de la asignación que cada español que lo desee ofrece a través del IRPF, seleccionando la casilla "Iglesia católica". De hecho, aunque selecciones la casilla de "otros fines de interés social", parte de tu dinero sigue derivándose a la Iglesia católica a través de Cáritas, siendo supuestamente exclusivo para un fin social.
Asimismo, navegando por la web, encuentras numerosas opiniones sobre esta cuestión y conclusiones muy claras: <<si el dinero asignado a la casilla de la Iglesia católica lo resta Hacienda de los ingresos públicos totales, creyentes y no creyentes siguen contribuyendo al sostenimiento del catolicismo.>> Esto por supuesto, en detrimento de otras religiones con las que el Estado tiene acuerdos y no gozan del privilegio de la asignación en el IRPF.
En resumen, la Iglesia católica recibe el 0,7% de la famosa casilla para financiar la estructura de su organización y una porción del otro 0,7% destinada a "otros fines sociales". Desde luego tiene todas las ventajas que no tienen otras organizaciones o entidades de otras religiones.
Me llama la atención el apartado que indica que << la Iglesia católica declara su propósito de lograr por sí misma los recursos suficientes para la atención de sus necesidades.>> Me da la impresión, después de más de 30 años de propósitos, que los cubren sobradamente, pero claro depende de lo que entendamos por necesidades. Casi es mejor no cumplir con la intención y seguir con la forma que les favorece más.
No quiero ser el estandarte del agnosticismo o la abanderada que lucha contra la religión católica, pues respeto cualquier creencia, pero quiero poner sobre la mesa el tan necesario sentido común. En mi opinión la Iglesia católica debería pagar a sus profesores y los medios materiales, estableciendo la asignatura de religión como una asignatura extraescolar para aquellos alumnos que, estudiando en un colegio público, quieran desarrollar esta materia. Dejo en el aire el hecho de utilizar o no las instalaciones, pues no quisiera ser excesivamente meticulosa. Si la Iglesia católica tiene tanto interés en aleccionar a sus adeptos, que lo hagan con sus medios económicos y no con los de todos, independientemente de que queramos o no que nuestros hijos desarrollen esa vertiente religiosa.
En un Estado neutral, pues así queda expresado en la Constitución española, la Iglesia católica tampoco paga ciertos impuestos y cuando se habla de recaudar el IBI de las numerosas propiedades que tienen, con un fin recaudatorio y beneficioso para todos o incluso para partidas como la educación o la sanidad, amenazan con retirar las ayudas de Cáritas a las personas más desfavorecidas. Sin duda un acto misericordioso y coherente con sus enseñanzas, quitar la ayuda a los que más lo necesitan y no tocar otros gastos como los dedicados a sus vanagloriadas vestimentas, joyas, alojamientos o viajes notorios para suministrar esa fe tan necesaria.
Para tantear los números, se calcula que <<la exención de impuestos le supone un ahorro a la Iglesia de 750 millones de euros, considerados a efectos de estos cálculos como una ayuda más del Estado a la Iglesia>>
Llegados a este punto, quería también expresar la idea contraria sobre la relación entre el Estado y la Iglesia católica. Aluden a la gran labor realizada socialmente, a que reciben sólo las subvenciones y los derechos de otras asociaciones de ámbito social y no lucrativas y además, indican que <<son cerca de 14.000 millones de euros lo que la Iglesia ahorra al Estado en la prestación de los servicios y atenciones que corresponderían desarrollar a las Administraciones públicas>>.
Dadas las cifras anteriormente mencionadas, los beneficios que se obtienen y la falta de los mismos que tienen las asociaciones mencionadas, pues no reciben el 0,7% íntegro que recibe dicha confesión religiosa, creo que no es cierto, como tampoco lo es que haya un ataque frontal y desmesurado contra el catolicismo por parte de la izquierda. En mi opinión, se trata de ajustarse al momento actual para afirmar que no es de rigor solicitar un esfuerzo a los ciudadanos y no hacer lo propio con una entidad que cuenta con bastantes más recursos a nivel mundial, que una persona de a pie. Simplemente, me parece injusto y contradictorio con las doctrinas que promulgan.
No se trata de ningunear a una confesión religiosa. Utilizando el sentido común se saca en conclusión que en el Estado Español, la Iglesia católica no tiene los mismos beneficios (de cualquier tipo) que otras confesiones y otras entidades de ayuda social, que desarrollan una labor digamos tan importante como ellos. Y contra esto, creo que no hay lugar a dudas. Luego podremos entrar las cifras sobre sus feligreses, pero estaremos ahondando también en el poder y la extensión de dicha confesión religiosa para poder inculcar su fe a una mayoría aplastante.
Continuando con las cifras, finalmente, profundizaré sobre la famosa dotación con la que cuentan por la asignación marcada en el IRPF. Según el periódico El País, la Iglesia católica recibió 159 millones de Euros en el año 2010, en el 2011 y la misma cantidad en 2012, sin sufrir los recortes que han existido en otras partidas. El resto de porciones que recibe por unos conceptos u otros, en mi opinión es confuso y desmesurado en cualquiera de los números que he visto. Pienso en la cantidad de discursos que he oído a lo largo de mi vida sobre lo importante que es ayudar sin ánimo de lucro. Predicar con el ejemplo...
Algunos pensaréis que hay muchas personas beneficiándose de las ayudas de la Iglesia católica, que sostiene a familias al borde de la desesperación. También lo hacen otras organizaciones sin esas enormes ayudas económicas y pocos las defienden o hablan de ellas en los telediarios con tanta pasión.
El Estado debería ser libre y laico. La Iglesia católica debería sostenerse por sí sola y la contribución privada de sus fieles, cifra que no he mencionado aquí, pues se desconoce realmente y supongo que no interesa que se haga pública.
Quizás las religiones no sean adversas en sí mismas y sí lo sea el uso que el ser humano hace de ellas (normalmente en beneficio propio). Las utilizan para sembrar el miedo, con el fin de provocar guerras y/o ganar dinero, para empobrecer al ser humano y manipularlo a su antojo e incluso para coartar libertades. Es cuestión de interpretar de una forma u otra los textos, que por otra parte vienen de épocas remotas, donde el contexto, la vida y las sociedades eran totalmente diferentes.
Las religiones pocas veces evolucionan o lo hacen a un ritmo inapropiado. No se ajustan a la realidad del momento, son inmovilistas y susceptibles de cualquier interpretación. El poder sugestivo o de palabra de las personas que las utilizan es inmenso y jugoso. Por eso, en mi opinión, las religiones no deberían formar parte de las decisiones o la economía de un país. Sus ciudadanos, siendo liberados por el estado, tendrían que poder elegir su religión y su residencia dentro del globo.
En un utópico mundo, no existirían países para judíos, islamistas, católicos etc. Debería existir uno para todos ellos. Mientras la religión y el estado vayan de la mano, esto seguirá siendo mi sueño y nada más. Bienvenidos a la locura de la tolerancia.
viernes, 12 de julio de 2013
MENTES BRILLANTES
Todo empezó cuando salí a la terraza de casa. Le vi. Estaba allí, de pie,
con sus pantalones de pana azul y su camisa de rayas, oteando el horizonte.
Inmerso en sus pensamientos. Me acerqué como si pudiera aún preguntarle por lo
que pasaba por su cabeza o quizás buscando su beneplácito para aquella casa
mirando al mar de asfalto y a la cumbre del consumismo. Ya no me acuerdo que me
dijo en su momento. Y de repente se desvaneció como el humo de un pequeño fuego
que apagas con un gran chorro de agua helada.
Qué fue de sus pensamientos, de aquello que creaba tan ingenioso en su cabeza. Qué pasó con sus recuerdos, anécdotas y su sabiduría. Dónde fue a parar todo aquello que le faltó por enseñarme. Y el vacío cubrió mis elucubraciones.
Entonces recordé el documental "Bicicleta, cuchara, manzana" sobre el Alzheimer y su paso sosegado por la vida de Pascual Maragall. Aquellas palabras tranquilas y sobrecogedoras, relatando con sencillez que al afeitarse por las mañanas se hacía fotos, ya que se encontraba extraño con su rostro. No reconocerse asimismo. Mirarse al espejo y encontrar que hay un extraño viviendo de tus recuerdos pasados. Afrontar aquello con la serenidad suficiente como para hacerse fotos mientras uno se repite que esa persona es él mismo. La pérdida que supone para todos aquellos que le consideran una mente brillante. Un mundo sin su sabiduría. Sin sus recuerdos.
El Alzheimer y la ELA en cierta forma son parecidos. En uno pierdes la memoria y en la otra el cuerpo. Atrapados en una sociedad que trata la enfermedad con desdén y desterrando a sus enfermos a lugares donde se pueda entender, lo que el resto no conseguimos comprender. Ellos no se rinden. Nos rendimos nosotros al prescindir de ellos.
Al igual que Maragall no se doblegó, él tampoco lo hizo. Pese a sus dificultades para hablar, siguió intentando expresarse. Llamaba por teléfono, conversaba y contaba sus pensamientos. La enfermedad no coartó sus intentos de vivir con normalidad. Quizás éramos los demás los que sentíamos el miedo escénico de no entender. Él, vergonzoso de pro, seguía insistiendo hasta que lograbas comprenderle.
Con lo hipocondríaco que era, muchas veces pensé en el terror que debía suponer pasar por una enfermedad incurable de la que conoces su fin y sus etapas. Pero nunca vi miedo en sus ojos y sinceramente pienso que hasta el último día, su convencimiento y fortaleza para seguir adelante, le hicieron vencer cualquier temor.
Ese día le coloqué las gafas, le dimos una libreta, un boli y la carta que había preparado para su médico. Le relataba los cambios físicos derivados de la enfermedad. No soy capaz de expresar la entereza y esperanza que había en esas dos hojas. Y allí le dejé. Con un beso, un te quiero y un hasta luego. Asintió confirmando que así sería, aunque no fue.
Debería existir algún método para impedir que las mentes brillantes se perdieran de forma tan simple y sobre todo, antes de tiempo. Conozco un método, pero los presupuestos generales del estado van mermando las posibilidades. Se tendrían que estudiar las enfermedades incurables que dejan al mundo sin el valor de estas personas que lo sufren, miran la dolencia de frente y la retan. Vivimos en un país que no premia la investigación, por lo que seguirán siendo incurables hasta que alguien decida que nuestros impuestos deben mejorar la calidad de vida de las personas que las sufren.
Y es que salen en televisión manifestaciones para que en España no se deje de lado la investigación y hay alguno por ahí que no se siente tan afectado como con la educación o la sanidad. Hablemos de las diez enfermedades incurables más extendidas en el mundo, aunque no siempre tengan que acabar en muerte. Muchos son los estudios que hablan del resfriado común, de la diabetes, el asma o la gripe, que son las más conocidas. Hay otras que no tienen tanta trascendencia en países desarrollados como el ébola o la polio y otras que nos afectan en muchos casos directa o indirectamente, pero que han pasado a formar parte normal de nuestra vida, como el tan temido cáncer o el desahuciado sida. Otros, cuyos nombres ni siquiera conocemos, tienen su trascendencia en el mundo, como el lupus eritematoso o la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob, dolencia degenerativa que afecta al sistema nervioso.
Hay otras enfermedades de las que se conoce tan poco, que ni siquiera se sabe la causa o la cura. La lista es inmensa. Según la Federación Española de Enfermedades raras (FEDER), <<estas patologías afectan a un gran número de personas, ya que según la Organización Mundial de la Salud, existen cerca de 7.000 enfermedades raras que afectan al 7% de la población mundial. En total, se estima que en España existen más de 3 millones de personas con enfermedades poco frecuentes.>>
<<No olvidemos que hay otras enfermedades incurables, algunas mortales como el Chagas, que no se investigan porque se dan solo en países subdesarrollados, por lo que podría haber cura, pero no la hay>> No resulta rentable investigar, cuando los que mueren viven en países sin medios.
Lo que intento explicar es que si no se invierte en investigación, serán muchas personas las afectadas por esta circunstancia y aunque uno no se sienta parte de este nicho social, podría llegar a estarlo. Sólo por esta razón o quizás por empatía, deberíamos ser más incisivos y activos para tratar de que no se pierdan las aportaciones de tantas investigaciones ahogadas por la falta de medios.
Hay un estudio realizado por la FEDER que habla de los afectados por enfermedades raras como <<peregrinos, viajeros permanentes en busca de un diagnóstico y tratamiento, sufriendo de forma crónica las grandes dificultades de su enfermedad, agravadas por la escasez de dispositivos de ayuda específicos para su patología.>>
De nuevo mentes brillantes aletargadas por no poder desarrollar un trabajo que a la larga nos beneficia a todos. Quizás tengan algo de suerte y en otros países puedan aplicar sus esfuerzos y conocimientos para un bien tan común. Es frustrante no formar parte de ello.
Pero hablemos del trabajo, también ahogado por flexibilidades en los despidos, contratos basura y horarios con actividades en la sombra. Hoy en día, cualquiera que vaya a buscar un trabajo razonable en sueldo necesita una licenciatura, un máster y varios idiomas, como mínimo.
Mi padre empezó a trabajar a los 14 años, se fue a Londres con 18 y creó una empresa que llegó a albergar a más de setenta empleados. Sin carrera, máster y sabiendo idiomas de forma autodidacta. Era brillante, pero también la época era diferente. Dejaban los trabajos para conseguir mejores condiciones u honorarios y lo que primaba era la experiencia y las ganas de trabajar. Hace cinco años había mucha titulitis, pero poco apetito laboral o esfuerzo por ganárselo.
En mi periplo por el Departamento de Recursos Humanos, encontré un candidato perfecto para un puesto, pero me dijo que él no trabajaba los sábados y mucho menos el resto de días hasta tan tarde. Me pregunto si hoy en día tendrá trabajo o estará engrosando las listas del paro con su motivación y sus aires de grandeza.
Volvemos a exigir títulos e idiomas, pero ahora las condiciones no son tan apetecibles o directamente no existen. Muchos se preguntan de qué les sirvió estudiar una carrera, un máster o tener tres idiomas. Mi padre quizás diría que por lo menos tuvieron la oportunidad de hacerlo, pero eso no ayuda a labrarte un futuro sostenible.
Como todo en este mundo, la correcta proporción de cada cosa, haría la ecuación perfecta. Una preparación adecuada sumada al apetito del esfuerzo y la ambición de mejorar, combinada con unas condiciones laborales razonables.
Él siempre me decía que la perfección no existe, pero si podemos intentar acercarnos al máximo. Cada etapa tiene su ecuación. La fórmula debe cambiar, pero la correcta preparación no debe comportar el desahucio de un país.
En fin, cuando estaba en la terraza y le vi de pie, pensativo, me acordé de su forma de mirar el mundo y de repente he pensado que se ha perdido una mente sobresaliente, un empresario que basaba su negocio en las personas y un ser humano excepcional.
Me pregunto qué pensaría un hombre con esta trayectoria viviendo en el país en el que nos estamos convirtiendo. Quizás me daría una perspectiva diferente, porque él era así. Veía las cosas de forma diferente. Nunca se rindió. Ni en los negocios ni en su vida personal.
A veces damos demasiada importancia a ciertos aspectos de nuestra vida, dejando de lado la aventura de vivir. Ahora entiendo muchas cosas que en su día no fui capaz de ver, aunque ya no pueda decírselo a mi mentor, a mi ejemplo de honradez, perseverancia, generosidad y esfuerzo.
Todos deberíamos defender a nuestras mentes brillantes, sean jóvenes o mayores buscando trabajo desesperadamente, empresarios con ganas de retar a la situación con pocos medios, investigadores queriendo dar respuestas o enfermos esperando que se las den.
Qué fue de sus pensamientos, de aquello que creaba tan ingenioso en su cabeza. Qué pasó con sus recuerdos, anécdotas y su sabiduría. Dónde fue a parar todo aquello que le faltó por enseñarme. Y el vacío cubrió mis elucubraciones.
Entonces recordé el documental "Bicicleta, cuchara, manzana" sobre el Alzheimer y su paso sosegado por la vida de Pascual Maragall. Aquellas palabras tranquilas y sobrecogedoras, relatando con sencillez que al afeitarse por las mañanas se hacía fotos, ya que se encontraba extraño con su rostro. No reconocerse asimismo. Mirarse al espejo y encontrar que hay un extraño viviendo de tus recuerdos pasados. Afrontar aquello con la serenidad suficiente como para hacerse fotos mientras uno se repite que esa persona es él mismo. La pérdida que supone para todos aquellos que le consideran una mente brillante. Un mundo sin su sabiduría. Sin sus recuerdos.
El Alzheimer y la ELA en cierta forma son parecidos. En uno pierdes la memoria y en la otra el cuerpo. Atrapados en una sociedad que trata la enfermedad con desdén y desterrando a sus enfermos a lugares donde se pueda entender, lo que el resto no conseguimos comprender. Ellos no se rinden. Nos rendimos nosotros al prescindir de ellos.
Al igual que Maragall no se doblegó, él tampoco lo hizo. Pese a sus dificultades para hablar, siguió intentando expresarse. Llamaba por teléfono, conversaba y contaba sus pensamientos. La enfermedad no coartó sus intentos de vivir con normalidad. Quizás éramos los demás los que sentíamos el miedo escénico de no entender. Él, vergonzoso de pro, seguía insistiendo hasta que lograbas comprenderle.
Con lo hipocondríaco que era, muchas veces pensé en el terror que debía suponer pasar por una enfermedad incurable de la que conoces su fin y sus etapas. Pero nunca vi miedo en sus ojos y sinceramente pienso que hasta el último día, su convencimiento y fortaleza para seguir adelante, le hicieron vencer cualquier temor.
Ese día le coloqué las gafas, le dimos una libreta, un boli y la carta que había preparado para su médico. Le relataba los cambios físicos derivados de la enfermedad. No soy capaz de expresar la entereza y esperanza que había en esas dos hojas. Y allí le dejé. Con un beso, un te quiero y un hasta luego. Asintió confirmando que así sería, aunque no fue.
Debería existir algún método para impedir que las mentes brillantes se perdieran de forma tan simple y sobre todo, antes de tiempo. Conozco un método, pero los presupuestos generales del estado van mermando las posibilidades. Se tendrían que estudiar las enfermedades incurables que dejan al mundo sin el valor de estas personas que lo sufren, miran la dolencia de frente y la retan. Vivimos en un país que no premia la investigación, por lo que seguirán siendo incurables hasta que alguien decida que nuestros impuestos deben mejorar la calidad de vida de las personas que las sufren.
Y es que salen en televisión manifestaciones para que en España no se deje de lado la investigación y hay alguno por ahí que no se siente tan afectado como con la educación o la sanidad. Hablemos de las diez enfermedades incurables más extendidas en el mundo, aunque no siempre tengan que acabar en muerte. Muchos son los estudios que hablan del resfriado común, de la diabetes, el asma o la gripe, que son las más conocidas. Hay otras que no tienen tanta trascendencia en países desarrollados como el ébola o la polio y otras que nos afectan en muchos casos directa o indirectamente, pero que han pasado a formar parte normal de nuestra vida, como el tan temido cáncer o el desahuciado sida. Otros, cuyos nombres ni siquiera conocemos, tienen su trascendencia en el mundo, como el lupus eritematoso o la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob, dolencia degenerativa que afecta al sistema nervioso.
Hay otras enfermedades de las que se conoce tan poco, que ni siquiera se sabe la causa o la cura. La lista es inmensa. Según la Federación Española de Enfermedades raras (FEDER), <<estas patologías afectan a un gran número de personas, ya que según la Organización Mundial de la Salud, existen cerca de 7.000 enfermedades raras que afectan al 7% de la población mundial. En total, se estima que en España existen más de 3 millones de personas con enfermedades poco frecuentes.>>
<<No olvidemos que hay otras enfermedades incurables, algunas mortales como el Chagas, que no se investigan porque se dan solo en países subdesarrollados, por lo que podría haber cura, pero no la hay>> No resulta rentable investigar, cuando los que mueren viven en países sin medios.
Lo que intento explicar es que si no se invierte en investigación, serán muchas personas las afectadas por esta circunstancia y aunque uno no se sienta parte de este nicho social, podría llegar a estarlo. Sólo por esta razón o quizás por empatía, deberíamos ser más incisivos y activos para tratar de que no se pierdan las aportaciones de tantas investigaciones ahogadas por la falta de medios.
Hay un estudio realizado por la FEDER que habla de los afectados por enfermedades raras como <<peregrinos, viajeros permanentes en busca de un diagnóstico y tratamiento, sufriendo de forma crónica las grandes dificultades de su enfermedad, agravadas por la escasez de dispositivos de ayuda específicos para su patología.>>
De nuevo mentes brillantes aletargadas por no poder desarrollar un trabajo que a la larga nos beneficia a todos. Quizás tengan algo de suerte y en otros países puedan aplicar sus esfuerzos y conocimientos para un bien tan común. Es frustrante no formar parte de ello.
Pero hablemos del trabajo, también ahogado por flexibilidades en los despidos, contratos basura y horarios con actividades en la sombra. Hoy en día, cualquiera que vaya a buscar un trabajo razonable en sueldo necesita una licenciatura, un máster y varios idiomas, como mínimo.
Mi padre empezó a trabajar a los 14 años, se fue a Londres con 18 y creó una empresa que llegó a albergar a más de setenta empleados. Sin carrera, máster y sabiendo idiomas de forma autodidacta. Era brillante, pero también la época era diferente. Dejaban los trabajos para conseguir mejores condiciones u honorarios y lo que primaba era la experiencia y las ganas de trabajar. Hace cinco años había mucha titulitis, pero poco apetito laboral o esfuerzo por ganárselo.
En mi periplo por el Departamento de Recursos Humanos, encontré un candidato perfecto para un puesto, pero me dijo que él no trabajaba los sábados y mucho menos el resto de días hasta tan tarde. Me pregunto si hoy en día tendrá trabajo o estará engrosando las listas del paro con su motivación y sus aires de grandeza.
Volvemos a exigir títulos e idiomas, pero ahora las condiciones no son tan apetecibles o directamente no existen. Muchos se preguntan de qué les sirvió estudiar una carrera, un máster o tener tres idiomas. Mi padre quizás diría que por lo menos tuvieron la oportunidad de hacerlo, pero eso no ayuda a labrarte un futuro sostenible.
Como todo en este mundo, la correcta proporción de cada cosa, haría la ecuación perfecta. Una preparación adecuada sumada al apetito del esfuerzo y la ambición de mejorar, combinada con unas condiciones laborales razonables.
Él siempre me decía que la perfección no existe, pero si podemos intentar acercarnos al máximo. Cada etapa tiene su ecuación. La fórmula debe cambiar, pero la correcta preparación no debe comportar el desahucio de un país.
En fin, cuando estaba en la terraza y le vi de pie, pensativo, me acordé de su forma de mirar el mundo y de repente he pensado que se ha perdido una mente sobresaliente, un empresario que basaba su negocio en las personas y un ser humano excepcional.
Me pregunto qué pensaría un hombre con esta trayectoria viviendo en el país en el que nos estamos convirtiendo. Quizás me daría una perspectiva diferente, porque él era así. Veía las cosas de forma diferente. Nunca se rindió. Ni en los negocios ni en su vida personal.
A veces damos demasiada importancia a ciertos aspectos de nuestra vida, dejando de lado la aventura de vivir. Ahora entiendo muchas cosas que en su día no fui capaz de ver, aunque ya no pueda decírselo a mi mentor, a mi ejemplo de honradez, perseverancia, generosidad y esfuerzo.
Todos deberíamos defender a nuestras mentes brillantes, sean jóvenes o mayores buscando trabajo desesperadamente, empresarios con ganas de retar a la situación con pocos medios, investigadores queriendo dar respuestas o enfermos esperando que se las den.
sábado, 11 de mayo de 2013
CORRUPTOPOLIS
La
corrupción ha inundado los medios de comunicación, las charlas en el trabajo y
en los bares y hasta las reuniones familiares. La política, de esa de la que
nadie sabía, ha asaltado nuestras vidas. Ahora todos sabemos a qué se dedicaban
muchos de nuestros políticos y esa frase tan manida de no juzguemos a todos
bajo el mismo rasero de unos pocos, está circulando por doquier como un muro
para no desprestigiar más la que debe ser su labor.
Sí, todos no
utilizan sus funciones públicas en provecho propio, pero están saltando tantos
casos y tan flagrantes, que la opinión pública se ve desbordada por los hechos,
mientras se le pide paciencia y se le indica que la justicia es igual para
todos.
Empecemos
por Carlos Fabra y su famoso aeropuerto sin aviones, para que los orgullosos
castellonenses sean los únicos en el mundo que pueden ver ensayar a un coche de
carreras en las pistas o dar un bonito paseo por una terminal vacía. En el
"Caso Fabra" se acusa al ex presidente de la
Diputación de Castellón de tráfico de influencias, cohecho y fraude fiscal. Para
los que desconocen la palabrería legal y con todos mis respetos a los
entendidos, significa que supuestamente ha utilizado su influencia personal
para obtener favores de personas con autoridad, suele ser a cambio de dinero,
pero también de haber sido sobornado o haber solicitado un soborno para llevar
a cabo ciertos actos. A esto añadimos el fraude, que no es otra cosa que no
pagar impuestos u obtener un beneficio ilícito.
Cuando
después de nueve años por fin le sientan en el banquillo, nos regala una de sus
muchas incoherencias verbales, asegurando que <<ya era hora después de
tantos años escuchando mofas de gentuza>>. Resulta curioso saber que la
persona que le acusa es el empresario al que estuvo haciendo supuestamente
favores, harto de que le cobrase cantidades millonarias por las gestiones
realizadas a través de su cargo público.
También
podemos recordar las decorosas palabras de Rajoy en 2008 indicando que Carlos
Fabra era un “ciudadano y político ejemplar”. Supongo que por entonces, el actual
Presidente de España, desconocía que en 2011 el idílico Fabra sería capaz de
construir un aeropuerto peatonal y que dos años después le veríamos siendo
supuesto ejemplo de varios delitos.
Pero
la corrupción en España tiene muchas caras. El "caso Palma Arena" tuvo
su inicio en Agosto 2008. El ex presidente balear, Jaume Matas, ha sido
condenado a seis años de prisión por doce delitos en Marzo de 2012, pero
continúa en libertad. El juez no considera que haya riesgo de fuga y sus
abogados han presentado un recurso para alargar lo inevitable, su ingreso en
prisión. La cuestión es que a los pocos que pasan por la cárcel, les deben
salir las cuentas correctamente. Nuevamente, Mariano Rajoy en 2010, le desea lo
mejor y que si puede, demuestre su inocencia.
Pero de
aquellos barros vinieron estos lodos y el Juez Castro sacó en 2012 una pieza
separada de Palma Arena, que fue bautizado como "caso Noos". Su nombre
se debe al famoso instituto creado por Iñaqui Urdangarín y Diego Torres,
investigado por el supuesto desvío de más de seis millones de euros mediante
convenios con los gobiernos de Baleares y la Comunidad Valenciana. Desde
entonces, hemos estado contemplando e-mails de ida y vuelta, un Duque
Em-Palma-do, un palacete que no se puede mantener, un posible trabajo en Qatar sin
tratado de extradición, idas y venidas entre EEUU y España y una Infanta medio
imputada. ¿La imputo o no la imputo? Esa es la cuestión.
El olvidado "caso Palau"
comenzó en Julio de 2009 con el registro del ya mundialmente conocido Palau de
la Música. Félix Millet reconoció haberse embolsado 3,3 millones de euros que
utilizó para pagar reformas en casas de familiares y realizar viajes. Pero el
desvio de fondos ronda los 20 millones de euros en cinco años, según la
fiscalía. Este caso ha sacado a colación una supuesta financiación ilegal de
Convergencia Democrática de Catalunya, unas cuentas en Suiza de los Puyol y un
caso que ha salpicado hasta a Artur Mas. La trama sigue y los culpables campan
de nuevo a sus anchas.
Los casos de
corrupción asolan a todos los partidos. Mencionemos el famoso "caso Campeón", donde
supuestamente existieron concesiones de subvenciones irregulares a cambio de
comisiones a cargos públicos. El empresario farmacéutico Jorge Dorribo afirmó
haber tenido una reunión en una gasolinera con el ex-ministro de Fomento del PSOE, José
Blanco, previo pago de 200.000 euros a su primo, para que se acelerasen
gestiones en el Ministerio de Hacienda y Sanidad. De momento, siguen las
declaraciones y Blanco está imputado. Veremos si es otro que se va a la calle.
Pero el
proceso que ahora ocupa los espacios de los medios de comunicación hasta de
moda, por la jueza que lo instruye, Mercedes Alaya, es el "Caso de los ERE de Andalucía".
Es curioso ver desfilar a más de cien personas, aparentemente prejubilados por
empresas en las que nunca habían trabajado.
Pero este
escándalo, también incluye subvenciones a
empresas que no estaban presentando un ERE, personas que no llegaron a crear
ninguna empresa y comisiones muy por encima del valor de mercado a
intermediarios entre la Junta y los trabajadores. Se calcula que el fraude ha
sido de aproximadamente 136 millones de Euros. Todo este escándalo está
estrechamente vinculado con el gobierno socialista en esta comunidad, en el que
se ha visto salpicado hasta Manuel Cháves y José Antonio Griñán.
Lo que más
llamó la atención de la sociedad en este caso fueron las declaraciones del
chófer de Francisco Javier Guerrero, ex Director General de Trabajo, que
declaró ante la juez haber gastado hasta 25.000 Euros mensuales en drogas y
otros pasatiempos.
Y llegamos
al famoso "caso Bárcenas", que viene
de la investigación del extenso entramado del "caso Gürtel". Esta
palabra, que desconocíamos muchos y que curiosamente se adoptó del alemán,
significa cinturón. Para eso, tampoco acertamos pues correa en dicho idioma es
"gurt".
Francisco Correa es el considerado líder de una supuesta trama de corrupción tan extensa como sus ramificaciones. La política y las empresas se combinan para dar paso a una investigación iniciada en 2009 por el juez Garzón. En él se han visto afectados alcaldes del PP, un consejero de Esperanza Aguirre, otro relacionado con la alcaldía de Madrid y, a la postre, varios aforados del PP. Durante el proceso, el Juez Garzón ingresa en una clínica por una crisis de ansiedad y le sustituye el Juez Pedraz, quien se limita a aplazar las declaraciones, esperando la reaparición del investigador inicial, para pasar así la patata caliente.
Francisco Correa es el considerado líder de una supuesta trama de corrupción tan extensa como sus ramificaciones. La política y las empresas se combinan para dar paso a una investigación iniciada en 2009 por el juez Garzón. En él se han visto afectados alcaldes del PP, un consejero de Esperanza Aguirre, otro relacionado con la alcaldía de Madrid y, a la postre, varios aforados del PP. Durante el proceso, el Juez Garzón ingresa en una clínica por una crisis de ansiedad y le sustituye el Juez Pedraz, quien se limita a aplazar las declaraciones, esperando la reaparición del investigador inicial, para pasar así la patata caliente.
A su
regreso, el juez se encuentra con una querella del PP por prevaricación, al
entender que había tenido tiempo suficiente para pasar el caso al Tribunal
Superior de Justicia de Madrid y Valencia por existir cargos relevantes
implicados. Previamente, los populares habían solicitado personarse como
acusación y el juez se lo había denegado por existir indicios de aforados
involucrados en el caso. Finalmente el juez se inhibe y continúa con las
investigaciones del caso que no afectan a los mismos. Mientras
tanto se suceden numerosas implicaciones y en paralelo el juicio contra Camps y
Costa, los cuales salen indemnes, pero dejan sus cargos.
En 2010
aparece una nueva querella por prevaricación contra Garzón, al haber
intervenido las comunicaciones en prisión entre acusados del caso gürtel y sus
abogados, con el beneplácito de la Fiscalía Anticorrupción. El juez fue
inhabilitado por 11 años y pérdida definitiva del cargo que ostenta.
Hay que
decir que la ley no regula las intervenciones en las comunicaciones y que hasta
la fiscalía indicó que si bien las escuchas podían anularse, era
"jurídicamente discutible" que se le acusara de un delito por este
motivo. Las directivas europeas han advertido ya del papel de los despachos de
abogados para cometer blanqueo de capitales. A su vez Garzón había explicado
que utilizó todos los medios a su alcance para resolver la trama, ya que los
abogados podían actuar de enlaces de la trama de corrupción. Varios jueces
habían ordenado anteriormente escuchas entre letrados y clientes en las
prisiones y no había existido acusación alguna contra ellos. En mi humilde
opinión, Garzón era un juez molesto para muchos y terminaron por hacerle
desaparecer, independientemente de que considere que no siempre ha estado
acertado. Lo curioso es que el juez que destapó el caso, de momento, es el
único culpable declarado en el mismo.
La ley goza
del derecho de interpretación de los jueces y muchas veces es una puerta
abierta para que la parcialidad se introduzca en cualquier proceso. Me planteo
si ahora cualquiera que discrepe de la decisión de un juez, puede acusarle.
Y es
que este caso, que sigue activo hoy en día, está lleno de sorpresas o
curiosidades. Un informe de la Brigada Policial de Blanqueo apuntaba "la
existencia de una doble contabilidad y a una serie de facturas falsas a cargo
del PP valenciano", cuestión que rápidamente desmintieron varios altos
cargos del partido, pero que ahí está.
El PSPV
presentó un informe que aseguraba que la Generalitat valenciana había vulnerado
la ley en más de 50 ocasiones con fraccionamientos de contratos para evitar la
publicidad y concurrencia. Vamos que las adjudicaciones eran a dedo, como se
dice vulgarmente.
Durante el
proceso del caso Gürtel, se desveló que algunos miembros de la trama compraron
libros para aprender a delinquir y que incluso Correa, fue timado en varias
ocasiones, pero se llevaba el 2% de los contratos de los ayuntamientos de
Boadilla del Monte y Majadahonda.
Hasta el
magistrado Antonio Pedreira, anunció que carecía de medios humanos necesarios
para poder tasar todos los bienes intervenidos en la causa.
Y nos queda la polémica sobre el conocimiento o no de Ana Mato respecto a los asuntos de su marido, el ex alcalde de Pozuelo de Alarcón, Jesús Sepúlveda. Según se ha indicado tenía unos coches muy caros en el garaje de su casa, se celebró una fiesta de cumpleaños para uno de sus hijos que pagó la trama y había unos bolsos de marca regalados, pero la Sra. Mato nunca sospechó nada. Me pregunto si alguien que baja al garaje y se encuentra con un coche caro, sea hombre o mujer, no se plantea nada o por lo menos no cuestiona el hecho de comprar un artículo de lujo sin haberlo consensuado antes. Espero encontrarme en su caso para decidir lo que hacer...
Y nos queda la polémica sobre el conocimiento o no de Ana Mato respecto a los asuntos de su marido, el ex alcalde de Pozuelo de Alarcón, Jesús Sepúlveda. Según se ha indicado tenía unos coches muy caros en el garaje de su casa, se celebró una fiesta de cumpleaños para uno de sus hijos que pagó la trama y había unos bolsos de marca regalados, pero la Sra. Mato nunca sospechó nada. Me pregunto si alguien que baja al garaje y se encuentra con un coche caro, sea hombre o mujer, no se plantea nada o por lo menos no cuestiona el hecho de comprar un artículo de lujo sin haberlo consensuado antes. Espero encontrarme en su caso para decidir lo que hacer...
En 2013, el
juez Ruz ha expulsado al PP como acusación popular al considerar que durante el
procedimiento, ha defendido la inocencia de su ex tesorero Luis Bárcenas, su
mujer, Rosalía Iglesias y el ex diputado Jesús Merino. Parece que la decisión
de Garzón en su momento, por tener aforados implicados en el caso, no fue tan descabellada.
Ahora se
están investigando 600 contratos de la Comunidad de Madrid con empresas de
Gürtel. Supuestamente se habrían fraccionado contratos por valor de 3 millones de
euros para evitar el concurso público. Esperanza Aguirre hizo muy bien en
largarse de allí a tiempo y ahora posicionarse como la abanderada de la sección
del PP anticorrupción y la más honesta y locuaz de todo el partido.
Y nos
queda el caso Bárcenas, que empezó en enero de este año con la publicación en
el periódico El País de los famosos papeles, que el PP tildó de fotocopias de
fotocopias y arremetió contra su veracidad. Lo cierto es que la policía ha
afirmado que es su letra, pese a que no son los originales, de un entramado que
desvela la contabilidad B y la financiación ilegal de todo un partido.
Las mismas
autoridades suizas, han abierto una investigación penal para descubrir la procedencia
de ese dinero y si se demuestra que es ilícito, bloquearán la cuenta.
Ya en 2010
el PP pagó 350 euros al bufete de un prestigioso penalista por defender al ya
imputado Bárcenas en el caso Gürtel. Más tarde se descubriría, a través
de la declaración del ex tesorero ante la Fiscalía Anticorrupción, que llegó a
un acuerdo de compensación con Maria Dolores de Cospedal, para abandonar su
relación laboral con el partido, motivo por el que causó baja en 2010.
Y estas
fueron las argumentaciones de Cospedal para justificar los pagos a Bárcenas:
<<La indemnización que se pactó fue una indemnización en diferido, y como
fue una indemnización en defini... en diferido en forma efectivamente de
simulación de... simulación o de lo que "hubuera" sido en diferido en
partes de una... de lo que antes era una retribución, tenía que tener la
retención a la Seguridad Social...>>
Sin entrar
en detalles, no existen las indemnizaciones en diferido ni en forma de
simulación. Lo que se desprende de aquí, es que a raíz del caso Gürtel, el PP,
desbordado por lo que estaba surgiendo, pactó con Bárcenas su marcha del
partido por la puerta de atrás. Como el ex tesorero es un buen negociador y
tenía mucha información privilegiada, se quedó con un buen sueldo, un despacho
y ciertas ventajillas que le convirtieron en la persona con mejores condiciones
de despedido de España. Y eso que su partido ha cambiado la ley para hacerla
más accesible al despido raquítico.
Queda por
saber si el enfado de Bárcenas por el apoyo incondicional que creía tener de su
partido, le llevará a sacar "los recibís" de los sobresueldos de
dinero negro que presuntamente han recibido ciertos cargos del PP. Según los
papeles, distribuía cada mes sobres con cantidades entre 5.000 y 15.000 euros,
aunque varios de los mencionados lo hayan desmentido.
Llama la
atención que todavía no haya sido capaz de explicar de dónde salen los 38
millones de Euros que tenía atesorados en Suiza. Sabemos que 11 millones los
blanqueó gracias a la amnistía fiscal de Montoro, el cual se apresuró a
comentar que esa regularización planteada "no borra ni limpia
delitos". Pero todo es cuestionado con el tiempo. Al igual que negaron la
vinculación de la contabilidad B del PP con el caso Gürtel y según la policía
hay bastantes coincidencias, del mismo modo se está investigando si la amnistía
fiscal del ministro de hacienda, ha sido utilizada para blanquear dinero de la
trama.
Lo cierto es
que pareció una broma oír a Rajoy mencionar que todo era falso, salvo alguna
cosa, cuando los tan manidos papeles vieron la luz. El caso es que un informe
de la UDEF de la Policía desvela
que acudió a un notario para declarar que llevaba una cuenta de donativos en el
PP Precisamente es la información que ha solicitado el juez para investigar los
datos de las operaciones en efectivo. Parece que muchas y conocidas empresas
como Sacyr, OHL, FCC, Constructora Hispánica y hasta Francisco Correa,
hicieron pagos al Partido Popular. Presuntamente, ese dinero lo repartía el Sr.
Bárcenas entre los directivos del partido, incluyéndose a él. Ya se sabe que el
que parte y reparte, se lleva la mejor parte.
Este mes se
ha sabido que los donantes recibieron en doce años más de 12.000 millones de
euros en contratos adjudicados por administraciones públicas gobernadas por el
tan mencionado partido. Te doy un donativo, tú te llevas un sobresueldo y a mí
me das la adjudicación a dedo y todos contentos. Lo malo es que esto
supuestamente lo hace un partido que hace recortes a causa del despilfarro del
anterior y pide paciencia y saber estar a sus ciudadanos, cuya mayoría le
votaron.
Para
amenizar esta situación, el PP ha denunciado al periódico El País y Luis
Bárcenas por tres veces al que fue su partido por el robo de dos ordenadores,
por maltrato laboral y la que más me asombra e indigna, por despido
improcedente, para que le paguen 900.000 Euros como indemnización.
Como
conclusión, aunque podemos ahondar en más casos que no he mencionado, tenemos
una democracia relativamente joven, que se está quedando sin fuerzas, porque
los políticos le roban hasta la sangre. Es un pastel que se ha ido decorando y
añadiendo ingredientes, para luego repartirlo en este bipartidismo en el que
estamos y ahora sólo quedan las migajas para una sociedad decepcionada y
cansada.
¿Veremos más
escándalos del PP y otros partidos? Lamentablemente creo que sí.
Señor,
señor...
Nota: véase corrupción
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